Quizá una de las más deplorables omisiones en que se ha incurrido al
historiar los acontecimientos y fenómenos sociales de la Comarca Lagunera
del siglo XIX, ha sido la de borrar las raíces tlaxcaltecas de muchos de los
más destacados actores sociales.
Efectivamente, ser tlaxcalteca de Parras o de San José y Santiago del Álamo
(Viesca) representaba un enorme orgullo para sus descendientes, y declararse
como vástago de aquéllos era un acto de profunda autoestima y de compromiso
con la libertad personal. Quienes se han tomado la molestia de estudiar la
cultura tlaxcalteca precortesiana y colonial, saben sin género de duda, que
los tlaxcaltecas eran gente orgullosísima de ser quienes eran, y a la vez,
profundamente indómita. Jamás permitieron que el Imperio de los Mexica los
sometiera, y preferían morir en combate que vivir en servidumbre. Los
españoles nunca los pudieron someter, y prefirieron aliarse con ellos. Los
invictos tlaxcaltecas ya estaban avisados por sus dioses de que llegaría un
pueblo con el cual se iban a mestizar para formar un nuevo orden, un nuevo
mundo. Esto lo detallo en mi libro "La Comarca Lagunera, constructo
cultural".
En su magnífico libro sobre Santa Ana de los Hornos, el profesor Martínez
García relata la odisea de los labriegos que fueron expulsados del Saucillo
durante la primera década del siglo XIX, aunque no pone énfasis en mostrar
los antecedentes étnicos tlaxcaltecas que expresamente manifiestan en las
declaraciones que estas personas hicieron, de que ellos eran, como dice el
texto del libro, "ramas salidas del tronco, que es Parras, porque de ese
lugar, que es la cabecera, fueron sacadas las familias para que se poblaran
estos lugares modernos". Estos serían los fundadores de Matamoros, como lo
expresa el autor.
Cuando, en 1820, los españoles y criollos de Parras usurparon el gobierno
municipal que les correspondía a los tlaxcaltecas de ahí mismo, muchos de
ellos prefirieron salir en busca de nuevos lugares donde pudieran vivir como
hombres libres y no como "criados".
El historiador lagunero Gildardo Contreras menciona en su excelente libro
sobre Matamoros de La Laguna, que ya en 1811 había pobladores en la Vega de
Marrufo, y que procedían de la región de Viesca y de Hornos. Y que ya en
1830, llamaban a la población "San José de Matamoros". En lo personal, me
parece muy significativos esos datos que aporta Contreras Palacios. Sabemos
que Viesca fue fundada por familias tlaxcaltecas hacia 1733, y a su pueblo
lo llamaron "San José y Santiago del Álamo".
Hay un mensaje bastante inteligible en el hecho de que, a la población que
estas mismas familias de ascendencia tlaxcalteca erigieron en la Vega de
Marrufo, le pusieran por nombre "San José de Matamoros". Matamoros era el
apellido tradicional de "Santiago Matamoros", el santo guerrero, aliado
perpetuo de los tlaxcaltecas, mientras que San José era el patrono colonial
de la buena muerte. Así que en pocas palabras, tanto San José y Santiago del
Álamo (Viesca) como San José de Matamoros resumían en sus nombres un
programa vital: luchar, o morir bien. Este era la visión cultural de los
tlaxcaltecas, luchar como hombres libres, o morir con honor y
bienaventuranza.
Bajo este contexto cultural, podemos comprender enteramente el por qué los
matamorenses lucharon hasta con los dientes por ser dueños de sus propias
tierras. No eran descendientes de siervos, ni mucho menos de esclavos. Eran
linaje de hombres libres, hechos para el combate y para la defensa de su
honor, de sus familias y de sus bienes.
El nombre de San José no prevaleció porque en la era independiente, y mucho
más a partir de 1857 con los liberales en el poder, los nombres de santos no
fueron bien vistos para la toponimia de nuevo cuño. De hecho, a Parras le
quitaron el "Santa María" de su nombre tradicional. Sin embargo, por una
afortunada coincidencia, Matamoros era también el apellido del padre Mariano
Matamoros, cura de Jantetelco, Morelos, y uno de los próceres de la
independencia. Este nombre sí cuadraba con los propósitos de los liberales,
así que este nombre, sin el "San José" previo, fue consagrado al erigir
Benito Juárez la población en villa el 5 de septiembre de 1864.
posted by Dr. Sergio Antonio Corona Páez at jueves, enero 17,
2008<http://cronicadetorreon.blogspot.com/2008/01/matamoros-coahuila-y-el-...>
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Benicio Samuel Sanchez Garcia
Presidente de la Sociedad Genealogica del Norte de Mexico
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