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ANTAKARANA Y LA ESCALERA DE JACOB |
Nuevas revelaciones de los Pleyadianos
Un maestro de San Sebastián afirma recibir información
de esta familia cósmica.
Santiago Rubio, Saya, es un joven maestro donostiarra, que
hace unos pocos años dejó la docencia, para colocarse al
servicio de los Hermanos Pleyadianos. En sus palabras,
nosotros mismos en otro tiempo y en otro lugar. Nuestro
mismo linaje. Una versión de la humanidad en el futuro,
nuestro vínculo cósmico. E irremediablemente vamos hacia
ellos, salvando el salto cuántico que nos resta hacia la
quinta dimensión en la que habitan.
Ha desarrollado una coherente síntesis entre conocimiento
cósmico e indígena. Su enseñanza tiene el color de la
tierra pero está salpicada de estrellas. Vuela alto, pero
está bien enraizado en el suelo. Las lentes siderales se
las ceden los pleyadianos, los pies se los clavan los
chamanes que frecuenta en su México querido.
Por su tono apasionado se diría que tanto volumen de
información le quema por dentro. Este emisario pleyadiano
arde en ganas de compartir. La fuerza que inyecta a cada
palabra, el detalle con el que adorna sus correrías
cósmicas y esa mirada a un tiempo inocente y pionera,
juegan a su favor. Con placer le alargamos el magnetófono.
Santiago Rubio, Saya, es un joven maestro donostiarra, que
hace unos pocos años dejó la docencia. Sintió que
debía de despejar su vida y volcarse en la difusión de
las claves y enseñanzas que le llegaban vía interna.
Salió del aula y se entregó al universo, más
precisamente a algunos de sus más lejanos habitantes. Se
colocó a las órdenes de los hermanos pleyadianos y a
juzgar por toda la información que derrocha le tienen bien
entretenido. Afirma mantener frecuente contacto con ellos
desde hace cuatro años.
Alude a otras dimensiones como su espacio natural de
deambuleo. Habla de ellas con una fe y seguridad que empujan
a uno a atravesar los límites del presente tiempo y
espacio. Recientemente ha empaquetado mucha de la
información que recoge en sus viajes interdimensionales y
la ha metido en un libro, “El ser humano
multidimensional”, que ha publicado en Internet.
Saya, así es su nombre “cósmico”, que según afirma
ha sido otorgado por los propios pleyadianos, señala que
vivimos un momento privilegiado, que hemos de estar
agradecidos por estar ahora presentes en esta dimensión,
pues se nos está facilitando toda la información y
recursos para poder efectuar un salto evolutivo sin
precedentes.
Nos comparte hábitos. Diariamente se acuesta con sumo
respeto. Cada vez que se va a dormir retorna con más
experiencias y enseñanzas que le proporcionan los que
denomina sus colegas cósmicos. Para este canal pleyadiano
el momento antes de penetrar en el sueño es sagrado, pues
se despliegan todas las enormes potencialidades latentes en
el ser humano. Insiste en que es necesario prepararse
adecuadamente para ese despegue interdimensional que se nos
concede cada noche. Para efectuar el salto con éxito es
preciso ascender a un alto trampolín, es decir procurar
una interiorización que nos permita elevar nuestros
sentimientos y pensamientos. Sólo así emprenderemos un
viaje de enseñanza y de gozo.
Saya no coge la horizontal sin haber primero realizado su
diaria meditación. Y así vuelve, cargado de unas
experiencias que nos vuelca con la fuerza casi de un
mandato. “El acceso a otras realidades está al alcance
de todo ser humano, no únicamente de una cuadrilla de
iluminados. En los próximos años el hombre habrá de
aprender a saltar a otras dimensiones como un acto natural y
sencillo, deberá aprender a manejarse en ellas sin
ningún tipo de peligro” comenta refiriéndose a una
geografía que le es familiar y que desea poder compartir
con el resto de su congéneres.
Yo soy varios
¿Convéncenos, Saya, de que somos seres
multidimensionales?
Digamos que tendríamos “versiones” de nosotros mismos
habitando en dimensiones tanto inferiores, como superiores.
Yo soy diferentes seres que juntos caminarían hacia la
ascensión.
Yo soy un ángel, pero a la vez también un ser oscuro.
Hemos de reconocer nuestra doble identidad. Tenemos acceso a
los mundos de la luz, pero a la vez a los mundos de la
oscuridad. Podemos experimentar un total de nueve
dimensiones de conciencia.
¿Cómo uno puede experimentar todo ello?
El que sabe es el cuerpo, no la mente. El que recuerda el
pasado, el presente y el futuro es el cuerpo. Toda la
información está en nuestras células.
Súbete al atardecer a una montaña, tírate corriendo
por un terraplén y suelta el intelecto. Percibirás como
tu cuerpo es pura energía, como tus piernas van solas…
Puedes empezar a transformar tu propia energía. Puedes
crear lo que desees si has reunido suficiente de ella. Los
“nahuales” creaban formas de animales con su energía.
¿Cómo entra en contacto Saya con todas las dimensiones
que “yo habito"?
A través del sueño. El sueño es el vínculo hacia lo
misterioso que habita en el ser humano. Junto a los sueños
tenemos otro fabuloso instrumento que es la ensoñación.
Esta implica ir un paso más allá en la experiencia
onírica. Se trata de aprender a manejarse conscientemente
en medio de los sueños. Cada pensamiento que uno crea en
medio del ensueño se convierte en realidad, gracias a la
energía disponible. Para ensoñar basta el aprendizaje de
unas sencillas técnicas.
¿Pero no habíamos quedado en que ya, en nuestros días
las técnicas estaban de más?
Todo va mucho más acelerado. Lo que a Don Juan le costaba
meses, a nosotros nos puede costar ya sólo semanas. En
realidad, las técnicas, por lo demás cada vez más
sencillas, van dirigidas a que tengamos cada vez más
contacto con nuestro propio maestro interior. Se trata de
poder afrontar con más fuerza nuestros propios desafíos.
¿Qué ocurre cuando ensoñamos?
Exactamente lo que ocurre en esta realidad tridimensional
nuestra: el pensamiento crea realidades. La diferencia es
que en otras dimensiones nuestros pensamientos se
manifiestan más rápido al no haber tanta densidad. Las
puertas que abre la ensoñación son impresionantes. Uno
puede regresar al pasado para resolver un problema,
recuperar una energía que perdió cuando era niño,
hacer las paces con alguien… En la ensoñación
también y ese es mi caso se no permite crear realidades.
En esa “escuela” formada de acuerdo a mis necesidades,
los pleyadianos me han mostrado por ejemplo cómo se hacen
los “crop-circles”, me han enseñado la sabiduría del
cuerpo... En mi caso no se trata, por lo tanto, de una
transmisión telepática de información, si no más
bien de una experiencia que yo he vivido.
En el ensueño vuelas con tu cuerpo de luz o cuerpo
energético y al haber menos densidad, puedes trasformarte
en lo que quieras. Puedes ahí también contactar con tu
denominado “animal de poder”.
Pleyadianos en potencia
¿Quiénes son los pleyadianos?
Los pleyadianos son nosotros mismos en otro tiempo, en otro
espacio. Sus ancestros también son los nuestros.
Pertenecemos a una misma familia. Comparten con nosotros un
mismo linaje. Son una versión de la humanidad en el
futuro, o si lo prefieres el vínculo cósmico de la
humanidad. Vamos hacia ellos. Tenemos por delante un salto
cuántico hacia la quinta dimensión: allí es donde
ellos habitan.
Los pleyadianos son también los guardianes de la tierra y
del sistema solar. La energía de la Diosa pleyadiana,
ahora está irradiando con toda su fuerza, para traer a la
tierra el retorno de lo femenino, es decir de lo misterioso
y desconocido que habita en nuestro interior. Esa energía
auspicia también un resurgir más fuerte de los valores
espirituales en la Tierra.
¿Como nos ayudarían en ese mejorar su presente, es decir
nuestro futuro?
Lo están haciendo de muchas formas ”invisibles”:
cambiando nuestras frecuencias erróneas, estableciendo
contactos con la humanidad... Con el envío de “packs”
de luz-información desean ayudarnos en nuestro proceso de
autosuperación. Este “lenguaje de la luz” se refleja
por ejemplo en los “crop circles” o “agroglifos”
como a mí me gusta denominarlos. Ante este fenómeno tan
sorprendente, la humanidad no puede cerrar los ojos o
ensuciarlos con manipulaciones y exageraciones
hoolywolienses.
¿Sin embargo no tenemos conocimiento de contactos
físicos con los pleyadianos?
En una canalización me dijeron que nada de fotografías,
ni organizar encuentros directos con las naves, que de eso
ya ha habido suficiente. Algunos de los viajeros del espacio
habrían quitado el poder a los humanos. En el presente,
nuestro vínculo se establecería desde el corazón.
¿Qué seres tendrían un linaje pleyadiano?
Parte de la familia encarnada en la tierra trae una
energía específica de compartir, de alegría, de
servicio a la tierra… Coincide habitualmente con los seres
que se sienten vocacionados a acabar con los sistemas
imperantes. Ese conjunto de seres constituiría la familia
de la luz encarnada en tierra, en buena medida de origen
pleyadiano.
En el libro tú también andas a vueltas con los famosos
144.000 elegidos … Es preciso reunir a una masa crítica
de 144.000 con un nivel de vibración muy elevada para
posibilitar un despertar generalizado de la humanidad. El
chinito del otro lado del globo puede dar un pasito en su
vida si yo doy un salto. Este sería el inconsciente
colectivo al que Jung hacía alusión.
¿No estaría un tanto desenraizado en la tierra tu
“homo interdimensional”?
El ser humano multidimensional no hay que interpretarlo
sólo en un aspecto vertical. En su aspecto horizontal
implica el “In lakehs” de los mayas, es decir “el soy
el otro tú”. En la nueva era se ha abusado del “yo me
trabajo a mí mismo y mi vecino ahí se las componga”.
“Maya connection”
Danos pruebas de la conexión maya-pleyadiana que aludes en
tu libro.
El propio nombre de los mayas viene de una estrella de las
Pleyades, Maya. La constelación estelar primordial para
los mayas son las Pléyades y hacia ellas orientan sus
templos. Los mayas tienen un fuerte vínculo pleyadiano. No
es casualidad que el observatorio de Chichen-itza esté
perfectamente alineado con las Pléyades. El astronauta en
la tumba de Pakal Votan sería otro ejemplo de su linaje
pleyadiano. Hay una gran coincidencia también entre las
enseñanzas legadas por los mayas y las que ahora estamos
canalizando de parte de los pleyadianos. Los mayas tenían
absoluta conciencia de ese ascendente cósmico. Los
ancianos que he conocido en la zona de Yucatán me han
revelado ese contacto fraterno de su pueblo con una familia
extraterrestre, un contacto de igual a igual, que no
comportaba ningún complejo de inferioridad.
¿Qué final le pones tú a la leyenda maya?
Los mayas vivieron un proceso de ascensión colectiva.
Buena parte de sus gentes constituiría ahora el conjunto
de los denominados mayas cósmicos, es decir los
pleyadianos que a veces aparecen con su naves en la tierra.
Nos dejaron el legado del tiempo, la frecuencia 13:20 basada
en el Calendario Maya o “Tzolkin” sagrado, para
posibilitar la vinculación del ser humano con la cuarta y
la quinta dimensión.
¿No resulta un tanto extraña esa simbiosis
chamánico-cósmica que propones?
No estoy proponiendo nada nuevo. El chamán cósmico
está ahí, habita en nuestro interior, tan sólo se
trata de redescubrirlo. Mira el ejemplo del hermano árbol.
Está bien integrado en la tierra, pero a la vez abierto al
cosmos. Debemos de echar raíces que nos aten al suelo,
afinar unos ojos que miren al cielo y extender unos brazos
dispuestas a la labor de servicio.
No podemos volar a otras dimensiones sin estar bien clavados
en la tierra, so pena de “cuelgue espiritual”. Para
establecer nuestra conexión multidimensional es preciso
también un enraizamiento. Llamo chamanismo cósmico a la
simple unión de cielo con tierra. Antes de emprender el
“vuelo” está bien que hallemos un equilibrio interno.
“Todo lo elegimos nosotros”
Hablas en tu libro de que para volar, hemos de “matar”
primero a la víctima que mora dentro de nosotros…
Así es. Absolutamente todo está siendo elegido por el
hombre. Esto supone acabar de un plumazo con toda la
simbología victimista de la cruz. Ya no hay víctimas,
sino guerreros que están eligiendo un camino. Esta
importante máxima supone cargarnos 2000 años de
adoctrinamiento católico.
No podemos seguir dudándolo: tenemos poder absoluto para
elegir nuestro destino, para construir por delante días
cada vez más bellos. El amor a nosotros mismos es el que
hace que elijamos cosas mejores para nuestras vidas. Es
importante sentirnos merecedores de esos premios.
¿Incluso al “pinche tirano”, en terminología de
Castaneda, que me hace la vida imposible lo hemos elegido
nosotros?
Por supuesto. Ese además al primero. El “pinche
tirano” que nos hizo aquella gran faena lo elegimos
nosotros mismos para acelerar nuestro aprendizaje. Incluso
el linaje genético, es elegido por nosotros mismos al
encarnar. Por supuesto nosotros elegimos también cada una
de las circunstancias que nos rodean.
¿No es enredar mucho las cosas el relacionar a Jesús con
los pleyadianos, tal como lo haces en tu libro?
Jesús representa el Cristo-Cósmico ascendido, comandante
de las naves estelares. Jesús es un ser muy elevado, cuya
misión es la de traer a la tierra el mensaje del amor y
ayudar a los seres humanos en su proceso de ascensión.
Procede de un antiguo linaje planetario y representa el
modelo de un ser humano de novena dimensión, nivel que
conquistaremos en la futura era de acuario. Dentro de su
misión de amor, Jesús trajo también el ritual de la
eucaristía. Esta poderosa ceremonia es capaz de hacer de
antídoto frente al control mental que es ejercido por
fuerzas oscuras que operan en otros planos dimensionales
¿Por mucho menos que eso, antes uno iba a la hoguera?
Cuando los cristianos hablan de que Jesús está en los
Cielos, ¿yo les preguntaría en qué Cielo está? Es un
Cielo de puro limbo, o es un lugar donde se desarrolla una
actividad con una repercusión en la evolución de la
humanidad.
En el futuro se producirá acercamiento entre la Iglesia
oficial y los diferentes grupos que trabajamos con las
energías crísticas. Es un proceso paulatino de pasar de
una fe basada en la mente racional a una escucha del
Jesús, Cristo Cósmico, en nuestros corazones.
¿Sin embargo no todas las familias cósmicas que
habrían llegado a la tierra, serían precisamente
angelitos pleyadianos?
En efecto. El ejemplo más evidente es el de los
“annunakis”. Esta familia cósmica llegó hace 500.000
años a la tierra para apoderarse de unos seres humanos
inocentes que vivían en comunión con todo lo creado y
eran capaces de percibir otras dimensiones. Estos seres
humanos originarios poseían una poderosa genética y
tenían sus doce hebras de ADN completas.
Los annunakis desembarcan en el planeta azul en busca de un
oro que necesitaban para sus naves. Como su extracción
resultaba dificultosa, decidieron manipular a los humanos
para este y otros menesteres. Cortaron diez hebras de
nuestro ADN y dejaron dos de forma que fuéramos manejables
y pudiéramos seguir funcionando.
¿La tierra representaría por o tanto en un contesto
cósmico, un planeta cuanto menos apetecido…?
Sin duda. La tierra es una biblioteca genética viviente,
en la que están comprendidos infinidad de ADNs, de
diferentes reinos vivientes y civilizaciones. Nosotros los
seres humanos somos sus guardianes, de ahí el resurgir de
la ecología de carácter más profundo y espiritual.
¿Dónde están las hebras…?
¿Esas diez hebras “mutiladas” tendrían algo que ver
con el ADN basura del que hablan los científicos?
Así es. Esas diez hebras restantes es donde precisamente
están codificadas todas las facultades divinas del ser
humano. En estos momentos están encarnando niños con una
tercera hebra activada y ello se reflejaría en unas
capacidades psíquicas muy especiales. Vendrían a ser los
conocidos por niños índigo.
¿Quiero decodificar mi ADN, que tengo que hacer?
Uno de los instrumentos más sencillos que tiene el ser
humano para la decodificación de su ADN es la sexualidad
sagrada. Esta permite que los seres humanos entren en un
estado de conciencia alterado y comience a producirse esa
decodificación. Ciertas religiones de alguna forma han
sido también manipuladas en su cometido represor de la
sexualidad, precisamente para impedir esa decodificación
del ADN.
Sin embargo es preciso observar que esa decodificación
implica una sexualidad unida al amor. A través de ambos el
ser humano está en condiciones de recobrar su condición
divina. Sexo más amor equivale al despertar de las hebras
“dormidas” del ADN.
El encuentro místico de la pareja hace que la energía
sexual femenina, también denominada en sánscrito
“kundalini”, se una en el corazón con la energía
masculina que desciende del Padre. Esa fusión de las
energías alfa y omega, masculina y femenina, procura un
descubrimiento de nuestro ser andrógino multidimensional.
Existen una serie de ejercicios canalizados por los
pleyadianos destinados a la activación del ADN divino en
el ser humano. Es necesario también cuidar la
alimentación y sobre todo determinadas sustancias como la
cafeína que actúa de gen mutágeno impidiendo el
proceso de decodificación de ADN.
¿A dónde coges billete antes de emprender tus viajes
interdimensionales?
En realidad no viajo muy lejos. Todo está en nuestro
interior, dentro de nuestras células. Voy a las parte
elevada de la cuarta dimensión, donde los pleyadianos me
crean una realidad a la medida de mis necesidades, una vez
allí dentro comienza la instrucción. La enseñanza
puede ser de orden personal, para mi propia sanación, o
referente a cuestiones más generales.
¿A qué se debe ese empeño por despegar de la 3D?
Es cierto que vivimos unas condiciones privilegiadas, pero a
la vez difíciles, a menudo duras. Hay cola para encarnar
en la tierra. Aquí se producen muchos
“licenciamientos”. Una vez graduados en la escuela
terrestre, estaríamos en condiciones de ocupar cargos en
otros planetas.
Arte-Gaia, arte del fututo
Según apunta Saya el arte es lo más sagrado que se puede
manifestar en la tierra, sin embargo en nuestra sociedad con
el nombre de arte se vende, a precio millonario, una basura
del bajo inconsciente.
Para comprender el arte primaría retornar al tiempo del
Renacimiento, cuando la creación aspiraba a lo sublime:
“El arte es la expresión de nuestro Ser en la materia.
En la quinta dimensión el tiempo ya no es oro, sino
arte”.
El investigador donostiarra subraya la importancia de
compartir nuestras inspiraciones superiores: “No importa
la forma de manifestar ese arte, lo importante es
exteriorizarlo. Todos estamos destinados a ser artistas, es
decir a expresar nuestro Ser. Tarde o temprano la
expresión de nuestra Divinidad siempre nos es
revertida”.
En la recreación de un nuevo arte, Santiago Rubio, presta
especial atención a los “crop-circles” o
“agroglifos”, que se han manifestado mayormente en las
cosechas del sur de Inglaterra: “Representan unas figuras
geométricas que emiten una información al inconsciente
colectivo, esta información va mayormente dirigida a la
decodificación del ADN. Es decir, con estas enigmáticas
figuras, los pleyadianos pretenden la apertura de puertas
dimensionales. A través de esos portales fluirían
energías superiores en forma de información codificada
al inconsciente colectivo. Esa información permitiría el
restablecimiento de nuestra genética original”.
Saya ha dado ya los primeros pasos en la recreación de ese
arte cósmico: “Arte-Gaia es una propuesta pleyadina y
representa una continuación de ese arte elevado de los
‘crop-circles’. Es un paso adelante en el sentido de
nuestro protagonismo. No podemos seguir esperando pasivos a
la sorpresa del siguiente ‘agroglifo’, no debemos
delegar en los pleyadianos toda la tarea de construcción
de esos portales interdimensionales.
Ahora nosotros mismos estamos facultados para ello y se nos
están además facilitando las herramientas e
información precisa. Se trata de crear figuras
geométricas con personas, formar espirales y hacer que se
muevan en forma de ola. Es una labor enmarcada en el
contexto de recuperación de la antigua cultura
maya-atlante con sus juegos y expresión artística”.
No le falta proyectos artísticos a este hombre inquieto:
“Actualmente estoy trabajando con diferentes formas de
hacer arte: Arte-Gaia, Arte-Paz y Arte-Luz-Información.
Cada una de estas expresiones de mi Ser, mueve una
intención.
Nuestro interlocutor evoca el movimiento del “Land Art”,
que utilizaba la naturaleza como instrumento de creación.
Era una vinculación del hombre y la tierra. Sin embargo
“Arte-Gaia” pretende ir más allá, uniendo en una
misma expresión artística a la tierra, el hombre y el
cielo.
El proyecto Arte-Paz emitirá la vibración 11:11.
Consiste en un viaje en velero de once meses por once
ciudades del mundo, expandiendo esa vibración maestra.
Arte-Luz-Información crea información sirviéndose de
las nuevas tecnologías y de los más ancestrales
instrumentos para crear belleza.