El resumen es la redacción de un texto nuevo a partir de otro texto, exponiendo las ideas principales o más importantes del texto original de manera abreviada. Generalmente, tiene el formato típico de cualquier texto, con párrafos y oraciones gramaticalmente completas, y puede tener una longitud variada.
El resumen no es sólo una simple reducción informativa de un original, sino un texto nuevo que intenta adaptarse a las características de un nuevo contexto comunicativo. Al hacer un resumen, es preciso plantearse primero con qué finalidad se realiza, quién será su destinatario, qué espera el destinatario del resumen, o en qué medio laboral o académico se desarrolla la actividad de resumir el texto en cuestión.
Cabe distinguir varios tipos de resumen:
El resumeninformativo: sintetiza el contenido del texto original, el mensaje de la comunicación, y es muy útil para dar una idea rápida y general del original.
El resumen descriptivo explica la estructura del escrito, así como las partes fundamentales, las fuentes o el estilo, y es muy útil en el caso de originales extensos o complejos porque ayudan al lector a comprender la organización del texto y localizar en él los datos que le puedan interesar.
El abstract es una variante del resumen generalmente de tipo descriptivo, que encabeza los artículos científicos. Habitualmente se incluye en el propio artículo, después del título y en la primera página. Su función es informar sobre el contenido del texto a fin de que los posibles lectores se puedan hacer una idea general en poco tiempo y decidir si les interesa leer el documento íntegro. Formalmente, es un resumen básicamente informativo que sintetiza las aportaciones más destacadas del artículo: el tema que se propone estudiar, la metodología aplicada, y, sobre todo, los resultados obtenidos. En general, no incluye datos concretos, como cifras, porcentajes, etc., y no supera las 15 líneas de extensión. No obstante, en algunos congresos o publicaciones se dan pautas más concretas para la realización del abstract.
La síntesis consiste en resumir diversos textos que tratan un mismo tema o temas relacionados. Esta técnica de reducción textual te permite reunir los elementos esenciales de más de un texto para obtener un resumen coherente. No se trata de producir un resumen diferente de cada texto, sino un solo resumen que sintetice y relacione los textos de partida. La práctica de la síntesis es imprescindible en los exámenes y trabajos académicos, donde debes demostrar tu conocimiento de diversas fuentes bibliográficas, tu capacidad para relacionar y comparar los datos o ideas de estas diversas fuentes, y todo ello en un espacio y un tiempo limitados.
Existen otras técnicas de reducción de textos, como los esquemas o los mapas conceptuales. Consulta el apartado "Extraer ideas de la bibliografía"
¿Para qué sirve?
La elaboración de este tipo de textos es muy útil, porque te permite:
a) Seleccionar y organizar las ideas o datos más importantes e interesantes del texto original (una lección, un capítulo de un libro), ya sea para estudiar, para presentar una exposición oral o para hacer un trabajo académico.
b) Definir y esquematizar la información esencial de un tema, de manera que, al hacer el resumen, puedes comprobar si has entendido bien su contenido o bien si tienes dificultades en algún aspecto concreto.
c) Facilitar la comprensión y el aprendizaje de nuevos conocimientos, y, al mismo tiempo, la preparación de tus apuntes y exámenes.
¿Cómo se hace?
Para resumir un texto, es recomendable seguir el siguiente proceso:
1. Análisis del contexto. Conviene analizar las características del texto original, determinar su destinatario, concretar los propósitos de la reducción y escoger el tipo de reducción más adecuado. Para ello, puedes plantearte estas preguntas:
¿Qué características presenta el original?
¿Para quién es el resumen? ¿Para mí? ¿Para otra persona?
¿Qué se pretende hacer con el resumen? ¿Qué voy a hacer después con él?
2. Comprensión del original y selección de los datos. Consiste en comprender el texto original que hay que reducir y discriminar los datos relevantes de les irrelevantes, de acuerdo con la finalidad de la reducción. Se pueden hacer varias lecturas y marcar el texto: subrayarlo, identificar las partes que lo componen, etc. Puedes responder estas preguntas:
¿Cuál es su mensaje o significado esencial? - Intenta reducir el sentido global del tema a una frase. El título o alguna frase especialmente significativa del texto te pueden ayudar.
¿Cuáles son las ideas o los puntos fundamentales del texto? ¿Qué datos del original deben incluirse en la reducción, de acuerdo con el objetivo final del resumen? ¿Qué datos del original se pueden omitir en la reducción? - Identifica las ideas principales y diferéncialas de los ejemplos y las ideas secundarias.
¿Qué estructura tiene el texto? - Se trata de descubrir el plan del texto, ver su articulación lógica, es decir, cómo se van relacionando las diferentes ideas de una manera lógica. - Observa la disposición del texto en párrafos: con frecuencia, cada párrafo desarrolla una idea central. - Es muy útil subrayar las palabras clave de cada idea esencial y señalar los conectores que te pueden mostrar cómo es la articulación lógica del texto.
¿Cuál es el esquema del texto? - Estos primeros pasos se tendrían que reflejar en un esquema, que será el paso previo a la redacción final del resumen.
¿Cómo se estructurarán los datos en la reducción? - Si observas el esquema del texto, seguro que puedes identificar nuevas relaciones entre las ideas que has retenido. Esto te puede sugerir nuevas formas de organizar estas ideas y reflejarlas en la redacción del resumen, aplicando con eficacia las operaciones de reducción.
3. Textualización. Consiste en redactar el resumen, de acuerdo con los criterios (objetivos) marcados en la fase inicial de análisis del contexto y aplicando las diversas operaciones de reducción.
Ahora bien, ¿cuáles son las operaciones de reducción?
1. Elisión: Se suprimen los contenidos y las expresiones que presenten informaciones redundantes o no absolutamente necesarias.
2. Generalización: Se realiza una abstracción de la información común o redundante con el propósito de formar un concepto general.
3. Fusión y reorganización: Se seleccionan contenidos importantes y algunas informaciones complementarias, para elaborar un concepto o una idea que los contenga todos. Después se reúnen los contenidos importantes.
4. Condensación y reorganización: Se sintetizan varios contenidos esenciales en una sola idea.
Ejemplo comentado
Texto: La menopausia
A continuación encontrarás el artículo "Menopausia. Definición y descripción inicial del problema", publicado en la Revista Colombiana de Menopausia (Vol. 2, n.º1, enero-abril de 1996). Recibimos los siguientes encargos:
ENCARGO 1. Preparar el abstract del artículo para su publicación en la misma revista, ya que el autor no dispone de tiempo para poder facilitarlo.
ENCARGO 2. Preparar un resumen del artículo para Vida sana, una revista de divulgación general sobre temas de salud y calidad de vida.
Lee el texto y selecciona la información que te parezca necesaria para estas tareas. Te recomendamos imprimir el texto y trabajar sobre el papel, ya que eso te permitirá subrayar y hacer anotaciones.
Recuerda que, en primer lugar, deberías analizar el contexto:
¿Qué características presenta el original?
¿Para quién es el resumen? ¿Para mí? ¿Para otra persona?
¿Qué se pretende hacer con el resumen? ¿Qué voy a hacer después con él?
MENOPAUSIA. DEFINICIÓN Y DESCRIPCIÓN INICIAL DEL PROBLEMA Gustavo Gómez Tabarez Ginecólogo endocrinólogo. Profesor titular Universidad del Valle
La menopausia es la ausencia total de menstruación debido a la caída abrupta de estrógenos, secundaria a la progresiva y total desaparición de los folículos en el ovario. Suele presentarse alrededor de los 50 años, después de la perimenopausia, que puede durar meses o años y se caracteriza por las alteraciones del ciclo menstrual.
La disminución de estrógenos se manifiesta en diferentes y múltiples sistemas en la mujer. El sistema en el que más manifestaciones subjetivas se presentan es el vascular, con la aparición de síntomas vasomotores consistentes en la presencia de sofocaciones y signos de enrojecimiento en cara y cuello, y sudoración abundante, especialmente durante la noche, lo cual impide dormir profunda y relajadamente. En efecto, la principal causa de consulta en la clínica de menopausia del Hospital Universitario del Valle son las sofocaciones y la sudoración, que constituyen alrededor del 42% del total de consultas. En la literatura mundial se recoge que entre un 65% y un 70% de las pacientes, cuando entran en la menopausia, presentan sofocaciones, pero sólo un 15% presenta síntomas severos que obligan a consultar por esa exclusiva razón, lo que refuerza la importancia de que el médico esté bien informado y eduque a la paciente con relación a los signos y consecuencias que ella no puede detectar.
El hipoestrogenismo también afecta los sistemas cardiovascular y óseo. Los efectos sobre estos sistemas son lo que más han estimulado el estudio del problema, debido a su incidencia en la morbimortalidad de la mujer menopáusica y a los altos costos que genera.
En la piel, los niveles bajos de estrógenos tienen efecto en la pérdida de elasticidad, con tendencia a la aparición de arrugas y sequedad. La irritación de las mucosas vesical y vaginal produce síntomas urinarios como nicturia, polaquiuria y dispareunia. La disminución de la libido, la dispareunia y el insomnio, a su vez, son causa de trastornos psicológicos y de comportamiento, como depresión, angustia, irritabilidad, y pérdida de la autoestima, que no son causados de manera directa por la deficiencia estrogénica.
Aunque no se sabe con exactitud cuál es la causa última de la producción de las sofocaciones u otros síntomas, lo que sí está claro es que los estrógenos participan de una manera determinada. También son una terapia de comprobada eficacia. La participación final de neurotransmisores del tipo adrenalina y noradrenalina a nivel central en el centro térmico en la región supraóptica y periférica en el endotelio vascular, explica el por qué un fármaco que module a nivel central la producción de estos compuestos sea útil para mejorar los síntomas (v. gr. Veralipride, clonidina, naloxona). La deficiencia estrógenica tiene una importante incidencia sobre los niveles plasmáticos de los lípidos y consecuentemente una estrecha relación con la enfermedad ateromatosa vascular. Los estrógenos aumentan los lípidos de alta densidad o protectores 9(HDL), y especialmente la variedad HDL2, por acción de una lipasa hepática y conversión a partir de lípidos precursores. También inducen aumento de triglicéridos. Contrariamente, disminuyen los lípidos de baja densidad (LDL) y la apoproteína B y la lipoproteína (a). Los efectos anteriores sobre los lípidos circulantes se manifiestan como un efecto protector sobre la incidencia de enfermedad cardiovascular (ECV) incluyendo el infarto de miocardio y el accidente cerebrovascular (ACV).
En la terapia de reemplazo estrógenico (TRE), el tipo de compuesto y la vía de administración se refleja en la intensidad de los efectos en el perfil lipídico. Los compuestos orales tipo estrógenos conjugados tienen una mayor intensidad. Además, independientemente de su acción sobre los lípidos, los estrógenos tienen efectos sobre el endotelio vascular. La liberación de óxido nítrico, una de las sustancias relajantes vasculares más potentes, es estimulada por la hormona. A través de este mecanismo se postula la benéfica incidencia sobre la presión arterial y las arterias coronarias, al incrementar el flujo sanguíneo a nivel cardíaco muscular. También actúa a nivel cerebral, donde hay receptores para estrógenos además de los existentes en la piel, hígado y hueso.
El efecto de los estrógenos en el hueso y en la incidencia de osteoporosis y fracturas, se ha puesto de manifiesto por algunas consideraciones epidemiológicas. En los Estados Unidos, de 40 millones de mujeres mayores de 50 años de edad, 20 millones sufren osteoporosis y 1,3 millones presenta fracturas, 500.000 de vértebras y 250.000 de cadera. La mortalidad por ésta última es de 10-15 por ciento. El 15% de las mujeres blancas sufrirán fracturas (cadera, muñeca), y el 50% requerirán incapacidad, generando un costo cercano a los seis millones de dólares. Estudios de varios autores han demostrado que el contenido de mineral óseo disminuye con el avance de la edad y está relacionado con la disminución de los niveles de estrógeno por debajo de los 160 mg/mL. No se conoce la magnitud exacta, pero el tiempo transcurrido desde la menopausia incide en la pérdida ósea, por falta de estrógeno, más que por el avance mismo de la edad.
El momento de iniciación de la terapia de reemplazo estrógenico (TRE) con relación al momento de la llegada de la menopausia es importante. Cuanto más cerca del evento se inicie la terapia, mayor será la prevención de la pérdida ósea. Hasta los cinco años después del inicio de la menopausia se logra recuperar hasta el 50% del material perdido. Después se mantiene el nivel de masa ósea existente, pero no hay recuperación de la perdida.
El efecto de los estrógenos sobre el aspecto psicológico de la paciente menopáusica también resulta favorable, ya que se mejora la libido y la dispareunia. También cuando se alivian síntomas como nicturia y las sofocaciones, y por lo tanto el insomnio. Sin embargo, los estudios controlados prospectivos no han podido determinar que la deficiencia estrogénica tenga un efecto directo sobre los trastornos de tipo psicológico en la mujer postmenopáusica. La falta de confianza hacia la TRE por parte del paciente y del médico mismo se debe, sobre todo, a la amenaza de carcinoma de endometrio y de seno. El carcinoma de endometrio aumenta hasta 10 veces más en las pacientes que reciben terapia estrogénica. Sin embargo, la mortalidad derivada de esta causa entre usuarias y no usuarias de estrogénos es similar. Además, el uso de progesterona concomitante anula los efectos de los estrógenos y el riesgo relativo desciende a 0,4%. Es, por lo tanto, una conducta médica imprescindible el prescribir progestágenos a las pacientes que van a recibir TRE.
En este campo no se ha dicho todavía la última palabra y aún es necesario, como todo en terapia médica, colocar los beneficios frente a los efectos secundarios, lo mismo que tratar a cada paciente de forma individualizada.
Revista Colombiana de Menopausia. Vol. 2, n.º 1, enero-abril 1996 http://www.encolombia.com/MENO_DEFINICION_MENO2-1.HTM
Encargo Nº 1: Abstract (audiencia especializada)
Al analizar el contexto comunicativo, se deduce que:
1. Los destinatarios del abstract son los lectores de la Revista colombiana de menopausia, es decir, médicos especialistas en la materia.
2. Su función es informar sobre el contenido del texto, a fin de que los posibles lectores se puedan hacer una idea general en poco tiempo.
3. Además de las pautas generales en cuanto a la selección de la información (evitar incluir datos concretos, cifras, porcentajes, etc.), el hecho de que este resumen se dirija a especialistas exime de incluir algunas informaciones que sin duda ya conocen, como, por ejemplo, la definición de menopausia.
Teniendo esto en cuenta, hemos señalado las ideas principales del texto, intentando descubrir al mismo tiempo la estructura o "plan" del escrito, que nos va a orientar hacia su mensaje o significado esencial.
MENOPAUSIA. DEFINICIÓN Y DESCRIPCIÓN INICIAL DEL PROBLEMA Gustavo Gómez Tabarez Ginecólogo endocrinólogo Profesor titular Universidad del Valle
La menopausia es la ausencia total de menstruación debido a la caída abrupta de estrógenos, secundaria a la progresiva y total desaparición de los folículos en el ovario. Suele presentarse alrededor de los 50 años, después de la perimenopausia, que puede durar meses o años y se caracteriza por las alteraciones del ciclo menstrual. La disminución de estrógenos se manifiesta en diferentes y múltiples sistemas en la mujer. El sistema en el que más manifestaciones subjetivas se presentan es el vascular, con la aparición de síntomas vasomotores consistentes en la presencia de sofocaciones y signos de enrojecimiento en cara y cuello, y sudoración abundante, especialmente durante la noche, lo cual impide dormir profunda y relajadamente. En efecto, la principal causa de consulta en la clínica de menopausia del Hospital Universitario del Valle son las sofocaciones y la sudoración, que constituyen alrededor del 42% del total de consultas. En la literatura mundial se recoge que entre un 65% y un 70% de las pacientes, cuando entran en la menopausia, presentan sofocaciones, pero sólo un 15% presenta síntomas severos que obligan a consultar por esa exclusiva razón, lo que refuerza la importancia de que el médico esté bien informado y eduque a la paciente con relación a los signos y consecuencias que ella no puede detectar. El hipoestrogenismo también afecta a los sistemas cardiovascular y óseo. Los efectos sobre estos sistemas son lo que más han estimulado el estudio del problema, debido a su incidencia en la morbimortalidad de la mujer menopáusica y a los altos costos que genera. En la piel, los niveles bajos de estrógenos tienen efecto en la pérdida de elasticidad, con tendencia a la aparición de arrugas y sequedad. La irritación de las mucosas vesical y vaginal produce síntomas urinarios como nicturia, polaquiuria y dispareunia. La disminución de la libido, la dispareunia y el insomnio, a su vez, son causa de trastornos psicológicos y de comportamiento, como depresión, angustia, irritabilidad, y pérdida de la autoestima, que no son causados de manera directa por la deficiencia estrogénica. Aunque no se sabe con exactitud cuál es la causa última de la producción de las sofocaciones u otros síntomas, lo que sí está claro es que los estrógenos participan de una manera determinada. También son una terapia de comprobada eficacia. La participación final de neurotransmisores del tipo adrenalina y noradrenalina a nivel central en el centro térmico en la región supraóptica y periférica en el endotelio vascular, explica el por qué un fármaco que module a nivel central la producción de estos compuestos sea útil para mejorar los síntomas (v. gr. Veralipride, clonidina, naloxona). La deficiencia estrógenica tiene una importante incidencia sobre los niveles plasmáticos de los lípidos y consecuentemente una estrecha relación con la enfermedad ateromatosa vascular. Los estrógenos aumentan los lípidos de alta densidad o protectores 9(HDL), y especialmente la variedad HDL2, por acción de una lipasa hepática y conversión a partir de lípidos precursores. También inducen aumento de triglicéridos. Contrariamente, disminuyen los lípidos de baja densidad (LDL) y la apoproteína B y la lipoproteína (a). Los efectos anteriores sobre los lípidos circulantes se manifiestan como un efecto protector sobre la incidencia de enfermedad cardiovascular (ECV) incluyendo el infarto de miocardio y el accidente cerebrovascular (ACV). En la terapia de reemplazo estrógenico (TRE), el tipo de compuesto y la vía de administración se refleja en la intensidad de los efectos en el perfil lipídico. Los compuestos orales tipo estrógenos conjugados tienen una mayor intensidad. Además, independientemente de su acción sobre los lípidos, los estrógenos tienen efectos sobre el endotelio vascular. La liberación de óxido nítrico, una de las sustancias relajantes vasculares más potentes, es estimulada por la hormona. A través de este mecanismo se postula la benéfica incidencia sobre la presión arterial y las arterias coronarias, al incrementar el flujo sanguíneo a nivel cardíaco muscular. También actúa a nivel cerebral, donde hay receptores para estrógenos además de los existentes en la piel, hígado y hueso. El efecto de los estrógenos en el hueso y en la incidencia de osteoporosis y fracturas, se ha puesto de manifiesto por algunas consideraciones epidemiológicas. En los Estados Unidos, de 40 millones de mujeres mayores de 50 años de edad, 20 millones sufren osteoporosis y 1,3 millones presenta fracturas, 500.000 de vértebras y 250.000 de cadera. La mortalidad por ésta última es de 10-15 por ciento. El 15% de las mujeres blancas sufrirán fracturas (cadera, muñeca), y el 50% requerirán incapacidad, generando un costo cercano a los seis millones de dólares. Estudios de varios autores han demostrado que el contenido de mineral óseo disminuye con el avance de la edad y está relacionado con la disminución de los niveles de estrógeno por debajo de los 160 mg/mL. No se conoce la magnitud exacta, pero el tiempo transcurrido desde la menopausia incide en la pérdida ósea, por falta de estrógeno, más que por el avance mismo de la edad. El momento de iniciación de la terapia de reemplazo estrógenico (TRE) con relación al momento de la llegada de la menopausia es importante. Cuanto más cerca del evento se inicie la terapia, mayor será la prevención de la pérdida ósea. Hasta los cinco años después del inicio de la menopausia se logra recuperar hasta el 50% del material perdido. Después se mantiene el nivel de masa ósea existente, pero no hay recuperación de la perdida. El efecto de los estrógenos sobre el aspecto psicológico de la paciente menopáusica también resulta favorable, ya que se mejora la libido y la dispareunia. También cuando se alivian síntomas como nicturia y las sofocaciones, y por lo tanto el insomnio. Sin embargo, los estudios controlados prospectivos no han podido determinar que la deficiencia estrogénica tenga un efecto directo sobre los trastornos de tipo psicológico en la mujer postmenopáusica. La falta de confianza hacia la TRE por parte del paciente y del médico mismo se debe, sobre todo, a la amenaza de carcinoma de endometrio y de seno. El carcinoma de endometrio aumenta hasta 10 veces más en las pacientes que reciben terapia estrogénica. Sin embargo, la mortalidad derivada de esta causa entre usuarias y no usuarias de estrogénos es similar. Además, el uso de progesterona concomitante anula los efectos de los estrógenos y el riesgo relativo desciende a 0,4%. Es, por lo tanto, una conducta médica imprescindible el prescribir progestágenos a las pacientes que van a recibir TRE. En este campo no se ha dicho todavía la última palabra y aún es necesario, como todo en terapia médica, colocar los beneficios frente a los efectos secundarios, lo mismo que tratar a cada paciente de forma individualizada.
Encargo Nº 2: Síntesis (audiencia no especializada)
Al analizar el contexto comunicativo, se deduce que:
Los destinatarios del nuevo texto son los lectores de la revista Vida sana, es decir, un público general, no especialista en la materia, que desea recibir información y consejos para mantener o mejorar su salud.
Su función es informar de manera comprensible a los lectores y facilitarles recomendaciones sobre el tema.
En cuanto a la selección de la información, además de tener en cuenta las pautas generales (evitar incluir datos concretos, cifras, porcentajes, etc.), el hecho de que este resumen se dirija a lectores no especialistas puede obligarnos a añadir algunas aclaraciones sobre aspectos que pueden desconocer, como, por ejemplo, la definición de menopausia o de osteoporosis.
Teniendo esto en cuenta, hemos señalado las ideas principales del texto, intentando descubrir al mismo tiempo la estructura o "plan" del escrito, que nos va a orientar hacia su mensaje o significado esencial.
MENOPAUSIA. DEFINICIÓN Y DESCRIPCIÓN INICIAL DEL PROBLEMA Gustavo Gómez Tabarez Ginecólogo endocrinólogo. Profesor titular Universidad del Valle
La menopausia es la ausencia total de menstruación debido a la caída abrupta de estrógenos, secundaria a la progresiva y total desaparición de los folículos en el ovario. Suele presentarse alrededor de los 50 años, después de la perimenopausia, que puede durar meses o años y se caracteriza por las alteraciones del ciclo menstrual. La disminución de estrógenos se manifiesta en diferentes y múltiples sistemas en la mujer. El sistema en el que más manifestaciones subjetivas se presentan es el vascular, con la aparición de síntomas vasomotores consistentes en la presencia de sofocaciones y signos de enrojecimiento en cara y cuello, y sudoración abundante, especialmente durante la noche, lo cual impide dormir profunda y relajadamente. En efecto, la principal causa de consulta en la clínica de menopausia del Hospital Universitario del Valle son las sofocaciones y la sudoración, que constituyen alrededor del 42% del total de consultas. En la literatura mundial se recoge que entre un 65% y un 70% de las pacientes, cuando entran en la menopausia, presentan sofocaciones, pero sólo un 15% presenta síntomas severos que obligan a consultar por esa exclusiva razón, lo que refuerza la importancia de que el médico esté bien informado y eduque a la paciente con relación a los signos y consecuencias que ella no puede detectar. El hipoestrogenismo también afecta los sistemas cardiovascular y óseo. Los efectos sobre estos sistemas son lo que más han estimulado el estudio del problema, debido a su incidencia en la morbimortalidad de la mujer menopáusica y a los altos costos que genera. En la piel, los niveles bajos de estrógenos tienen efecto en la pérdida de elasticidad, con tendencia a la aparición de arrugas y sequedad. La irritación de las mucosas vesical y vaginal produce síntomas urinarios como nicturia, polaquiuria y dispareunia. La disminución de la libido, la dispareunia y el insomnio, a su vez, son causa de trastornos psicológicos y de comportamiento, como depresión, angustia, irritabilidad, y pérdida de la autoestima, que no son causados de manera directa por la deficiencia estrogénica. Aunque no se sabe con exactitud cuál es la causa última de la producción de las sofocaciones u otros síntomas, lo que sí está claro es que los estrógenos participan de una manera determinada. También son una terapia de comprobada eficacia. La participación final de neurotransmisores del tipo adrenalina y noradrenalina a nivel central en el centro térmico en la región supraóptica y periférica en el endotelio vascular, explica el por qué un fármaco que module a nivel central la producción de estos compuestos sea útil para mejorar los síntomas (v. gr. Veralipride, clonidina, naloxona). La deficiencia estrógenica tiene una importante incidencia sobre los niveles plasmáticos de los lípidos y consecuentemente una estrecha relación con la enfermedad ateromatosa vascular. Los estrógenos aumentan los lípidos de alta densidad o protectores 9(HDL), y especialmente la variedad HDL2, por acción de una lipasa hepática y conversión a partir de lípidos precursores. También inducen aumento de triglicéridos. Contrariamente, disminuyen los lípidos de baja densidad (LDL) y la apoproteína B y la lipoproteína (a). Los efectos anteriores sobre los lípidos circulantes se manifiestan como un efecto protector sobre la incidencia de enfermedad cardiovascular (ECV) incluyendo el infarto de miocardio y el accidente cerebrovascular (ACV). En la terapia de reemplazo estrógenico (TRE), el tipo de compuesto y la vía de administración se refleja en la intensidad de los efectos en el perfil lipídico. Los compuestos orales tipo estrógenos conjugados tienen una mayor intensidad. Además, independientemente de su acción sobre los lípidos, los estrógenos tienen efectos sobre el endotelio vascular. La liberación de óxido nítrico, una de las sustancias relajantes vasculares más potentes, es estimulada por la hormona. A través de este mecanismo se postula la benéfica incidencia sobre la presión arterial y las arterias coronarias, al incrementar el flujo sanguíneo a nivel cardíaco muscular. También actúa a nivel cerebral, donde hay receptores para estrógenos además de los existentes en la piel, hígado y hueso. El efecto de los estrógenos en el hueso y en la incidencia de osteoporosis y fracturas, se ha puesto de manifiesto por algunas consideraciones epidemiológicas. En los Estados Unidos, de 40 millones de mujeres mayores de 50 años de edad, 20 millones sufren osteoporosis y 1,3 millones presenta fracturas, 500.000 de vértebras y 250.000 de cadera. La mortalidad por ésta última es de 10-15 por ciento. El 15% de las mujeres blancas sufrirán fracturas (cadera, muñeca), y el 50% requerirán incapacidad, generando un costo cercano a los seis millones de dólares. Estudios de varios autores han demostrado que el contenido de mineral óseo disminuye con el avance de la edad y está relacionado con la disminución de los niveles de estrógeno por debajo de los 160 mg/mL. No se conoce la magnitud exacta, pero el tiempo transcurrido desde la menopausia incide en la pérdida ósea, por falta de estrógeno, más que por el avance mismo de la edad. El momento de iniciación de la terapia de reemplazo estrógenico (TRE) con relación al momento de la llegada de la menopausia es importante. Cuanto más cerca del evento se inicie la terapia, mayor será la prevención de la pérdida ósea. Hasta los cinco años después del inicio de la menopausia se logra recuperar hasta el 50% del material perdido. Después se mantiene el nivel de masa ósea existente, pero no hay recuperación de la perdida. El efecto de los estrógenos sobre el aspecto psicológico de la paciente menopáusica también resulta favorable, ya que se mejora la libido y la dispareunia. También cuando se alivian síntomas como nicturia y las sofocaciones, y por lo tanto el insomnio. Sin embargo, los estudios controlados prospectivos no han podido determinar que la deficiencia estrogénica tenga un efecto directo sobre los trastornos de tipo psicológico en la mujer postmenopáusica. La falta de confianza hacia la TRE por parte del paciente y del médico mismo se debe, sobre todo, a la amenaza de carcinoma de endometrio y de seno. El carcinoma de endometrio aumenta hasta 10 veces más en las pacientes que reciben terapia estrogénica. Sin embargo, la mortalidad derivada de esta causa entre usuarias y no usuarias de estrogénos es similar. Además, el uso de progesterona concomitante anula los efectos de los estrógenos y el riesgo relativo desciende a 0,4%. Es, por lo tanto, una conducta médica imprescindible el prescribir progestágenos a las pacientes que van a recibir TRE. En este campo no se ha dicho todavía la última palabra y aún es necesario, como todo en terapia médica, colocar los beneficios frente a los efectos secundarios, lo mismo que tratar a cada paciente de forma individualizada.