Tomado de: http://mutis.upf.es/cr/casacd/expcast.htm
¿Qué es el texto explicativo, expositivo o informativo?
Un texto explicativo se define por su intención de hacer comprender a su destinatario un fenómeno o un acontecimiento. La explicación se organiza en torno a una estructura de problema-solución: se parte de un problema de conocimiento al que se trata de dar respuesta con la aportación de información que ofrezca las claves del problema. Por lo tanto, el texto explicativo es aquel que satisface una necesidad cognitiva, resuelve una duda y desencadena procesos de comprensión y de intercomprensión de la realidad.
Una secuencia explicativa se construye siempre a partir del mismo planteamiento: existe un vacío de conocimiento que el texto trata de aclarar. La secuencia explicativa, como las otras secuencias prototípicas, no suele presentarse de forma homogénea en un texto, ya que en un mismo discurso podemos encontrar fragmentos explicativos, argumentativos, narrativos, descriptivos, etc.
Como los textos explicativos tienen como objetivo transmitir la experiencia y el saber científico y cultural de una comunidad, es lógico que esté en la base del discurso académico, ya que es la secuencia textual prototípica para transmitir y construir el conocimiento. Por ejemplo, una secuencia explicativa puede hacer comprender los terremotos definiendo qué son las fallas tectónicas; o mostrar cuáles son las pautas de deterioro del corazón, dando cuenta así de en qué consiste un infarto y en qué situaciones se produce.
Así pues, podemos observar que la secuencia narrativa es la que predomina fundamentalmente en los exámenes, los trabajos académicos, los manuales escolares, las entradas enciclopédicas, los tratados científicos o los artículos de divulgación científica.
Estructura
Cuando se ofrece una explicación, se suele suscitar el interés del destinatario en la cuestión presentando el problema de conocimiento como algo que merece ser explicado, también indicando el encuadre disciplinar o teórico desde el que se abordará. Por eso, los textos explicativos suelen iniciarse con un marco o presentación del vacío de conocimiento que será objeto de la explicación. Una vez presentado y formulado el problema en cuestión, los textos ofrecen una explicación. Finalmente, en muchos textos explicativos se procede a evaluar la explicación propuesta. La estructura típica de las explicaciones en estos discursos es:
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Presentación / marco
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Planteo del problema (explícito o implícito)
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Respuesta del problema
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Evaluación conclusiva
Si aplicamos este esquema a un texto explicativo, partimos de una esquematización inicial que nos sirve de presentación o marco. En el texto que proponemos más adelante (ver Ejemplo) sería: "Los distintos tipos de indígenas que esperaba encontrar Colón". Dicha constatación genera un ¿POR QUÉ? o un ¿CÓMO? que constituyen el problema que hay que resolver. Para responder a estas preguntas, el texto hace cinco hipótesis de los indígenas que podría encontrar Colón (asiáticos, europeos o africanos, una raza absolutamente desconocida, habitantes de un paraíso terrenal o monstruos). Finalmente, en la evaluación conclusiva, el texto hace notar que Colón estaba mentalmente preparado para encontrar cinco tipos de seres humanos en el curso de su viaje de 1492 y los últimos dos párrafos apuntan a la deficiente comunicación como causa de desviaciones a la hora de traducir lo que le contaban los indígenas a su propio esquema conceptual.
¿Cómo se hace?
A. Analizar la situación
Una secuencia explicativa consta de dos movimientos, es decir, debe realizar dos funciones: señalar cuál es el problema de conocimiento y desarrollar la respuesta o solución. Estos dos movimientos pueden corresponderse con dos partes diferenciables del texto, es decir, pueden aparecer varios párrafos destinados a describir el problema; o bien puede bastar con enunciar el problema y desarrollar la respuesta o solución, de modo que prácticamente todo el texto se dedica a este segundo movimiento. Una solución redefine lo que antes era un problema, proporciona un nuevo punto de vista a través del cual se consigue que el problema deje de existir.
B. Planificar: ordenar las ideas
La estructura de un texto explicativo es mucho más compleja que la de un texto descriptivo o narrativo, puesto que el texto no puede limitarse a "copiar" el orden en que están colocados los objetos en el mundo, ni el orden cronológico de los acontecimientos. Por ello, la estructura de una explicación intenta mostrar el orden del razonamiento, el orden en el que hay que observar el problema para solucionarlo, es decir, un orden lógico o mental, no "real": primero el problema y después la solución, primero lo general y luego lo particular, primero lo más sencillo y después lo más complejo. La explicación debe seguir, de manera explícita, un esquema, con el objeto de que en todo momento el lector sepa en qué punto del esquema se encuentra. Es importante evitar que aparezcan explicaciones en el último momento, explicaciones que no se hayan anunciado con anterioridad, y tampoco pueden faltar datos que el lector espera.
Según el público al que va dirigido un texto explicativo -más o menos culto- y de la intención del autor -didáctica o no- podemos distinguir dos modalidades de textos explicativos: los divulgativos y los especializados.
C. Textualizar
Para dar forma al texto explicativo es útil emplear un conjunto de técnicas explicativas de escritura.
Técnicas explicativas
Con el fin de ampliar los conocimientos del destinatario, el emisor despliega una serie de estrategias y operaciones discursivas que le facilitan la interpretación del texto. Conocer estas estrategias es muy importante para construir con éxito secuencias explicativas.
El emisor puede recurrir a:
· la reformulación (la paráfrasis), para aclarar una información cuya formulación quizá ha resultado poco transparente. En algunos casos se introducen definiciones complejas, difíciles incluso para expertos en el tema. Es entonces cuando resulta útil repetirlas con otras palabras, presentarlas de nuevo desde otro punto de vista para ayudar al lector. Así pues, podemos afirmar que con la reformulación se repite un contenido expresado de otro modo en el texto inmediatamente precedente, de modo que constituye una operación regresiva (se realiza una vuelta atrás en el texto), cuya función es clarificar conceptos.
Para realizar reformulaciones son útiles los marcadores siguientes: es decir, esto es, a saber, formulado/ dicho en otras palabras/ en otros términos, etc.
El análisis perceptivo no es, en rigor, una categoría del pensamiento, es decir, no es atribuible al funcionamiento del sistema central.
· la definición, para delimitar el problema sobre la base del conocimiento existente, adjudicando unos atributos al tema/objeto en términos de la pertenencia a una clase y de la especificación de rasgos característicos. Las expresiones verbales más usadas son del tipo: se llama, se refiere a, se define como, está constituido por, contiene, comprende...
La inflación se define como un proceso de elevación continuada de los precios, o lo que es lo mismo, un descenso continuado del valor del dinero.
· la ejemplificación, para hacer inteligibles al lector determinados conceptos que, formulados de modo abstracto, pueden resultar oscuros. Constituye un movimiento discursivo similar a la reformulación, en el sentido de que pretende "parafrasear" algo dicho previamente, pero en este caso se produce un desplazamiento de lo general a lo concreto: es decir, se sale de la idea hacia los datos particulares de la experiencia.
Se alcanza un nivel ciertamente muy elevado de cultura cuando el hombre se libera de la ideas y temores supersticiosos y religiosos, y, por ejemplo, no cree ya en los simpáticos angelitos o en el pecado original.
· las citas de autoridad, el autor demuestra que su presentación es válida porque coincide con la explicación de reconocidos expertos en el tema, o sencillamente demuestra ser él mismo un experto, ya que ha leído todo lo que se ha escrito sobre esa cuestión.
Como ha notado el historiador de la cultura italiano Leonardo Olschki, Colón fue "meticuloso y exhaustivo" facilitando referencias sobre el aspecto de los indígenas, sus costumbres y sus peculiaridades, "pintando, incluso, su vida y sus hábitos con un realismo perspicaz y expresivo".
· La clasificación, para ordenar y sistematizar la información. Las taxonomías permiten incluir el objeto dentro de una categoría determinada y, a la vez, subrayar sus características idiosincrásicas.
El apio pertenece a la familia de las Umbelíferas; en esta especie vegetal hay dos variedades botánicas: Apium graveolens var dulce y Apium graveolens var rapaceum.
· la analogía es el procedimiento de aclaración o ilustración que se construye a partir de poner en relación un concepto o un conjunto de conceptos con otros de distinto campo. Se manifiesta lingüísticamente a través de comparaciones y de metáforas. A través de las comparaciones y las representaciones metafóricas comprendemos conceptos difíciles de entender (por ejemplo, el concepto de la física "agujero negro").
Usted no tomaría una cucharada de arsénico cada día. No comprendo por qué sigue fumando. Ambas cosas pueden matarlo.
Además de las estrategias que se acaban de describir, el texto explicativo debe presentar una ordenación jerárquica de la información: cabe destacar que existen informaciones primarias e informaciones secundarias. Por esta razón resulta conveniente que el emisor señale de manera evidente la información que está en un primer plano y la información que está en un segundo plano.
Una manera para resaltar ciertas ideas consiste en repetirlas. Otro recurso es utilizar ciertos elementos, llamados focalizadores, que sirven para señalar la especial relevancia de algún punto.
El alcance de una afirmación así cobra todo su sentido cuando se tiene en cuenta que, por definición, los sistemas de entrada son específicos de dominio y están informativamente encapsulados: es ésa precisamente la condición esencial de un "módulo" en el planteamiento foforiano (estructura de focalización)
En alguna parte debe integrarse el resultado de los distintos fenómenos perceptivos que son, recordémoslo una vez más, específicos de dominio. (repetición de una idea)
(C.J. Cela Conde y G. Marty [1998], "Introducción. El cerebro y el órgano del lenguaje", en N. Chomsky [1998], Una aproximación naturalista a la mente y al lenguaje, Barcelona, Prensa Ibérica, pp 15-18)
Ejemplo comentado
Lo que vio Colon en 1492
A comienzos de 1493, poco antes de su retorno a España, Colón escribió una larga carta, como una popular y sumaria versión de su Diario. [...] Los actuales lectores de ambos documentos pueden quedar sorprendidos por la falta de interés que Colón demostró hacia los detalles referentes a las tierras que visitó, y por la limitada atención que concedió a la fauna y la flora locales.
En marcado contraste con la falta de referencias sobre los aspectos naturales de las islas que visitó, Colón mostró un agudo interés en sus contactos con los pueblos que equivocadamente llamaba "indios". Como ha notado el historiador de la cultura italiano Leonardo Olschki, Colón fue "meticuloso y exhaustivo", facilitando referencias sobre el aspecto de los indígenas, sus costumbres y sus peculiaridades, "pintando, incluso, su vida y sus hábitos con un realismo perspicaz y expresivo".
Las apreciaciones de Colón sobre los indígenas estuvieron inspiradas en las de los navegantes anteriores a él, en la tradición judeocristiana y en sus propias expectativas. [...]
Basándose en su acervo intelectual y cultural, Colón estaba mentalmente preparado para encontrar cinco tipos de seres humanos en el curso de su viaje de 1492. En primer lugar, si alcanzaba el Extremo Oriente, como esperaba y deseaba, se encontraría con asiáticos. Los primeros nativos con que se tropezó, los taínos de San Salvador, no eran precisamente los civilizadísimos ciudadanos de la India, China o Japón. Trató de tranquilizarse buscando indicios que le permitieran suponer que había llegado a algunas islas situadas no muy lejos de las costas de Asia.
En segundo lugar, los nativos encontrados por Colón podían ser hombres o mujeres de algún otro tipo familiar (tal vez europeos o bien africanos), en cuyo caso no habría alcanzado las Indias, algún rincón del mundo hasta entonces no conocido. El relato de Colón descarta desde el primer momento esta posibilidad. Igualmente insatisfactoria era la tercera hipótesis, la de haberse encontrado una raza humana absolutamente desconocida, pobladora de una tierra de la que jamás se había oído hablar.[...]
Una cuarta perspectiva era la de que los nuevos pueblos descubiertos fuesen habitantes de un paraíso terrenal. Una de las imágenes de la Biblia más persistentes era la relativa al Jardín del Edén, donde la primera pareja humana, inocente en su desnudez, había habitado en un idílico estado natural. [...]
La última posibilidad que Colón tenía en cuenta era la de que había alcanzado alguna de las partes más distantes y prohibidas del mundo, en las que vivían sólo monstruos. Relatos o leyendas sobre monstruos humanoides fueron un tópico común de la literatura de viajes, que no podía menos que resultar conocida y familiar a Colón. Realmente, este aspecto acapararía una buena parte de los escritos colombinos.
Los monstruos míticos de que Colón había oído hablar eran gigantes, cíclopes de un solo ojo, hombres y mujeres de larguísimas cabelleras, y otros tipos de exóticas criaturas. Las amazonas eran mujeres guerreras que se amputaban el pecho derecho para usar con más eficacia los arcos y las flechas. Los antropófagos devoraban carne humana y usaban para beber los cráneos de sus víctimas.
En muchos relatos y obras literarias aparecen referencias sobre semejantes seres. Por ejemplo, la pretendida correspondencia de Alejandro Magno y la Historia Natural de Plinio el Viejo contienen las primeras descripciones de monstruos humanoides. El Millione de Marco Polo incluye también descripciones de razas monstruosas. Cualquiera que hubiese leído algo sobre lugares remotos podía esperar encontrar libros eruditos del siglo XV, tales como la Imago Mundi de Pedro de Ailly, o la Histora Rerum Ubique Gestarum de Eneas Silvio Picolomini, ambos leídos por Colón.[...]
Cuando Colón alcanzó el Nuevo Mundo, inquirió uno y otra vez sobre la presencia de monstruos humanoides. Tal vez sus informantes no entendieron lo que les estaba preguntando, o tal vez intentaron complacerlo contándole lo que al parecer quería oír. Por ejemplo, afirma en su carta haber recibido información sobre unos hombres con cola, gentes que no tenían cabello, o mujeres que vivían en una isla vació de varones.
Estas patrañas, a las que el descubridor prestó atención, y la manera en que él las interpretó, reflejan tanto sus expectativas como sus deseos. La deficiente comunicación entre Colón y los indios -basada muchas veces sólo en unas pocas palabras, y en un lenguaje por gestos- le condujo a considerables desviaciones a la hora de traducir lo que le contaban los indígenas a su propio esquema conceptual. Sus actitudes vacilantes hacia aquellas historias expresaban tanto su necesidad de considerar seriamente la existencia de monstruos, como su deseo, por razones prácticas, de no tropezarse con ellos.
(I.B. Cohen [1993], "Lo que "vio" Colón en 1402", Investigación y Ciencia, febrero 1993, pp.42-46-49, reproducido en MONTOLÍO, E.; FIGUERAS, C.; GARACHANA, M.; SANTIAGO, M. (2000) Manual práctico de escritura académica. Barcelona: Ariel.)
En relación a la organización del contenido del texto, podemos distinguir distintas partes que corresponden a la estructura prototípica del texo explicativo.
El texto propuesto como ejemplo se inicia con un párrafo de introducción que sirve de presentación o marco del tema que va a tratar.
A continuación el texto plantea el problema (¿por qué Colón esperaba encontrar distintos tipos de indígenas?) y en los párrafos siguientes desarrolla la respuesta al problema, de modo que prácticamente todo el texto se dedica a este movimiento.
El título anuncia el problema de conocimiento que el emisor se dispone a aclarar: lo que "vio" Colón en 1492, con las comillas que ponen en duda que lo viera realmente. En el tercer párrafo se introduce la respuesta: Las apreciaciones de Colón sobre los indígenas estuvieron inspiradas en las de los navegantes anteriores a él, en la tradición judeocristiana y en sus propias expectativas. Es decir, Colón vio lo que esperaba ver. El resto del texto sigue desarrollando la respuesta al problema.
El último párrafo del texto es una evaluación conclusiva para cerrar el texto explicativo:
Sus actitudes vacilantes hacia aquellas historias expresaban tanto su necesidad de considerar seriamente la existencia de monstruos, como su deseo, por razones prácticas, de no tropezarse con ellos.