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A sus 41 años está más bella que nunca y sigue siendo una de las actrices europeas más cotizada. El acento italiano es evidente detrás del saludo cordial en inglés presentándose, “Mi nombre es Mónica Bellucci”. Su famosa belleza, perfectamente combinada con el status europeo es lo que exactamente buscan los productores de Hollywood que la contrataron para tantas superproducciones como The matrix; The passion of the Christ, y la más nueva, The brothers Grimm con Matt Damon y Heath Ledger, pero su rostro también estará presente en una futura película sobre Napoleón. Envuelta entre tanto trabajo, estrenando tres películas en el 2005 mientras filma otras tres para el año próximo, sin lucir un solo gramo de más desde que estuvo embarazada, parece mentira que se haya convertido en madre hace un año. “Mi hija, Deva, cumple el año el 12 de septiembre”. Casada con el actor Vincent Cassel, desde 1999, Monica Bellucci vive alejada de la italiana Citta di Castello de Umbria, donde nació el 30 de septiembre de 1964. A punto de cumplir sus 41 años ha recorrido casi todo el mundo gracias a su profesión original de modelo y sólo queda el recuerdo de haber elegido aquella carrera para pagar los estudios de leyes en la Universidad de Perusina, hasta que la agencia Elite la contrató en exclusiva. “Vivo en París, pero me siento hija de Europa”, nos cuenta Mónica, con una taza de café en la mano, sonriendo cuando le recordamos que el año pasado, los franceses la eligieron como la mujer más hermosa del mundo. Por algo es también la imagen del perfume Sicily de Dolce & Gabbana, además de conservar el título de modelo top. ¿Se considera una madre sobreprotectora? Soy italiana y una madre italiana es peor que una madre judía. ¿Qué es lo mejor y lo peor de ser madre? Creo que volví a ser una mujer normal un mes atrás, porque hasta ese entonces estaba dándole de mamar a mi hija. No era una mujer, sólo una mamadera (ríe). También tuve que filmar una película cuando mi bebita tenía tres meses y ella estaba conmigo en el estudio todo el tiempo porque tenía que darle de mamar cada dos horas. Todo es muy hermoso. Es algo muy personal, pero como mujer me sentí completa porque todo llegó en el momento correcto de mi vida. Si hubiera quedado embarazada hace diez años, hubiera sido un desastre. No estaba lista, me preocupaba demasiado por mí, pero ahora estoy preparada para dar y cuidar a mi bebé. A pesar de tener tanto trabajo como madre, no rechaza ninguna película y sigue viajando por el mundo. Sí, pero mi bebé está siempre conmigo. Cuando tenga tres años y vaya a la escuela va a ser más difícil. Por ahora, puedo llevarla sin problemas. ¿Fue complicado aquel cambio profesional de la moda a la actuación? Al principio fue difícil porque la gente no me tomaba en serio. Y en verdad, es algo normal, porque el trabajo de modelo es completamente diferente al de una actriz. Yo me siento con suerte de trabajar en esta profesión con tan buenos directores de diferentes nacionalidades´. ¿Cuántas películas lleva filmadas desde que se convirtió en madre? Primero filmé The brothers Grimm y después pasé a otra película que saldrá en octubre y va a ser muy sensual. Ahora, vuelvo a Italia para filmar una película sobre Napoleón, con un actor francés llamado Daniel Auteuil y un director italiano, Paolo Virz. Después voy a hacer en Francia otra película basada en un Best Seller, con Catherine Deneuve. Y en enero vuelvo a Estados Unidos para otra filmación de la que todavía no puedo hablar. ¿Ha pensado en mudarse a Los Ángeles para atacar a Hollywood tiempo completo? No se necesita atacar a Hollywood. Solamente vengo a Los Ángeles si tengo alguna reunión determinada. No creo que sea necesario vivir en Los Ángeles para trabajar en Hollywood. Me hace feliz venir con películas europeas como Malena, la primera que estrené en Estados Unidos, en el 2001. Las actrices europeas no somos como las de Hollywood. Nunca lo seré, porque me veo diferente, sueno diferente. Por eso tengo que buscar siempre algo diferente. ¿El hecho de tener un bebé en casa, tampoco influye en las decisiones de aceptar cierto tipo de cine? No. Soy actriz y por el hecho de haberme convertido en madre no voy a filmar solamente comedias felices. ¿Qué le lleva a aceptar o rechazar una película? Dos, tres o cinco meses de mi vida es un largo tiempo. Tengo que ceder demasiado en cine y por eso, necesito creer en el proyecto que acepto. Después, si es exitoso o no, nadie lo sabe. ¿Hablando de dinero... Le sorprendió el superéxito en las recaudaciones que tuvo La Pasión de Cristo? Cuando me la ofrecieron, mi representante me recomendó no participar. Al mismo tiempo me ofrecieron otra superproducción, pero yo preferí filmar La Pasión de Cristo. Me gustaba la idea de interpretar a María Magdalena, me pareció un clásico. Y yo no soy para nada católica. ¿Cree en Dios? No soy religiosa. Soy agnóstica, no puedo hablar de temas que no entiendo. Soy un ser humano y no me siento preparada para hablar de Dios. ¿Y qué le parece la película The Brothers Grimm? ¿Está limitada a un público adulto o la recomienda para llevar niños al cine? Me parece que es una buena película infantil. Da miedo, pero es buena. La vida también asusta. Por eso también nos gustan los cuentos de hadas, porque son hermosos aunque den miedo. ¿Le gustó ocupar el papel de reina, aunque fuera en la ficción? Es un trabajo muy duro, pero divertido. Y como actriz, resultó un desafío interpretar a la reina, el maquillaje era complicado. Pero cuando vi la película en Viena, me quedé encantada. Aunque conocía el guión, me asombró ver el producto terminado. Todo el duro trabajo resultó hermoso. ¿El lema en la película de intentar ser la mujer más bella también deja un mensaje con respecto a la vanidad? Creo que la película The brothers Grimm muestra una buena metáfora para quienes creen que la imagen o la belleza significa cómo realmente somos, porque la persona también se destruye si se pierde la imagen. Es un buen mensaje para todos, pero especialmente para los actores porque somos las primeras víctimas de la vanidad. ¿Se refiere a Hollywood en particular? No solamente Hollywood sino el mundo entero. Si vas a Florencia, te vas a dar cuenta que una mujer normal es igual. Todos somos víctimas de la vanidad, pero los actores, muchísimo más. ¿De chica fantaseaba con ser la hada o la princesa de los cuentos? Cuando era chica, soñaba con ser una princesa o casarme con un príncipe. La bella durmiente me enloquecía.
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